indicadores de desempeño energético

¿Existe alguna utilidad en los indicadores de desempeño energético? Ante esta pregunta existen tan sólo dos respuestas, y paradójicamente no son “Si” y “No”, sino el nivel de certidumbre e intensidad impuesta por la persona que responde. Cualquier profesional en temas ISO, dirán con efusividad y prácticamente saltando de su silla “Si, por supuesto”; mientras que una persona que haya escuchado de estos tópicos pero que nunca ha tenido la oportunidad de desarrollarlos, dirá de forma dubitativa “Si, seguramente”. Y es que los indicadores de desempeño son el eje medular de cualquier organización, ya que a partir de ellos se pueden identificar a tiempo problemas, que de lo contrario podrían acarrear cuantiosas pérdidas económicas.

Es tanta la difusión de los indicadores de desempeño, que no sólo se aplican a organizaciones sino a toda la sociedad. Desde la infancia con las calificaciones escolares, en el trabajo con el nivel de ingreso, crédito hipotecario, número de viajes turísticos al año, y pare de contar, todos se expresan con el objetivo de categorizar a los “Exitosos” y “Fracasados”; o “Cumplimiento” y “No Cumplimiento” (organizacionalmente).

Ahora bien, en los sistemas energéticos la historia no es muy diferente. El primer indicador de desempeño es la facturación del servicio de la fuente energética empleada, bien sea electricidad, diésel, gas metano, GLP, etc.; sin embargo, como se planteó en el artículo de “Auditoría Energética como Estrategia” (ver más), la cantidad absoluta de energía no puede arrojar información suficiente que permita tomar acciones correctivas, dada la variabilidad de los consumos a nivel estacional, mensual, especificación de producto, u ocupación.

Selección y evaluación de los indicadores de desempeño energético

La norma ISO 50006:2014 define a los indicadores energéticos – EnPI (Energy Performance Indicators) – como “un valor cuantitativo o medida del desempeño energético, definido por la organización”. Esto, ofrece la opción para que cada empresa de acuerdo a su realidad operativa, plantee el (o los) EnPI que mejor se adecúen a su requerimiento, y aporten información que permita la toma de decisiones efectivas. Estos pueden ser: consumo versus producción de producto terminado (kWh/Ton); consumo versus ocupación (kWh/personas); consumo versus materia prima, etc.

En lo que respecta al ahorro de energía, los EnPI se emplean contrastándose de entre sí anual o estacionalmente, y estos a su vez contra el objetivo desarrollado por la organización, es decir, las metas. Gráficamente ellos se pueden expresar de forma temporal dando inicio a la llamada “Línea Base”.

Existen dos problemas fundamentales con el uso de los EnPI. El primero, reside en que sus usuarios muchas veces no conocen su origen (fenómeno físico), cómo se mide, y sus implicaciones, lo que es muy común en las grandes corporaciones donde se llevan más por requerimiento corporativo que como mecanismo de optimización. El segundo problema, es la cantidad de EnPI empleados que no aportan información relevante, y muchas veces distraen la atención de los verdaderos de importancia. Lo ideal es desarrollar los EnPI que permitan triangular el fenómeno de interés. Ejemplo en la industria: consumo absoluto de energía, consumo total versus producción y consumo del área de producción versus producción.

En conclusión, el uso de los indicadores de desempeño energético, o EnPI, es fundamental para alcanzar la optimización energética de una organización, siendo imposible ser eficientes sin ellos; sin embargo, su efectividad dependerá del nivel de entendimiento, y desarrollo que la organización le invierta. Usar indicadores simplemente por tenerlos, es como casarse para tener un anillo.

Publicado en: Revista Factor de Éxito, Edición VIII, 2017, pag. 56 (Ver más de la revista)

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